lunes, 12 de noviembre de 2018

¡QUÉ BELLA Y CONSOLADORA ES LA VERDADERA RELIGIÓN!


Cuánta es, oh hombre, tu nobleza y dignidad! Uno de estos príncipes que asisten al Trono del Altísimo es tu custodio: el Cielo es tu Patria bienaventurada: pues la tierra, valle de lágrimas y lugar de destierro, sería morada indigna de tu grandeza. No nacisteis para acumular mezquinos tesoros, ni para disfrutar de goces efímeros corriendo tras los hombres y placeres engañosos ¡Hay! Esos bienes vanos y caducos podrán deslumbrarte, más no satisfacerte; podrán irritar, más no apagar la sed que te devora de felicidad. Eres más que todo eso: sólo Dios puede llenar el vacío inmenso que llevas en tu alma.
Fuiste creado para conocer el bien infinito, para que conociéndole le ames y sirvas, y amándole y sirviéndole le poseas un día eternamente ¡Qué noble es tu destino! ¡Qué fin tan glorioso! ¡Si le logras, la Felicidad de Dios será un día tu felicidad! Y no disfrutará de ella tu alma solamente, sino aún tu mismo cuerpo, que resucitará al fin del mundo por la Omnipotencia divina.
Pero este gran galardón y esta eterna felicidad no se da sin méritos. ¡Cómo! Exigiendo tú del jornalero penosísimos sacrificios por un módico salario, ¡Quisieras obtener recompensa infinita sin sacrificio alguno! Siendo Dios tu dueño absoluto tiene sobre ti y sobre todas tus cosas un imperio soberano; por eso vela próvido sobre tus pensamientos, palabras y acciones, provee a tus necesidades y te suministra tantos medios, como personas encierra el universo, para que alcances el fin último. Te dio libertad, es cierto más no para que vivas a tus antojos, constituyéndote fin último de ti mismo; sino para que, observando libremente los Mandamientos de Dios y de la Iglesia que te fueron impuestos, merezcas la bienaventuranza eterna; pero ¡Hay de ti, sino los observare! Hallarás entonces una eterna infelicidad. Lo creas o no, la cosa es y será así.
Mas si tanto desea Dios que te salve, dirás por ventura, ¡Cómo siento propensión al vicio! ¡Cómo me aquejan tantos males! Dios creó a nuestros primeros padres Adán y Eva exentos de pena y hasta los colocó en el Paraíso, pero ingratos nuestros primeros padres, desconociendo a su Soberano, comieron de la fruta vedada y fueron arrojados del Edén y despojados de la justicia original ¡Qué extraño es, que heredando el hijo la suerte de los padres, quede como ellos sujeto a trabajos, enfermedades y a la muerte, triste consecuencia del PECADO ORIGINAL!

Pero como esta desgracia no quedará sin remedio; el Hijo de Dios la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, para librarte de la esclavitud del pecado y del Demonio, se dignó a tomar carne humana en las entrañas de María Santísima, quedando ésta con nuevo portento Virgen en el parto como antes y después del mismo. Pues no se efectuó esta maravilla por obra de varón, como en los demás hombres, sino por obra del Espíritu Santo, que formando de la sangre de María un cuerpo perfectísimo y creándole un alma y uniendo luego a entre ambos el Verbo Divino, resultó aquella portentosa unión de las naturalezas divina y humana en Jesucristo, Dios y Hombre Verdadero. Cómo hombre, nació en el establo de Belén, lloró, sudó, padeció cruelísimos tormentos hasta expirar en una Cruz. Como Dios hombre, satisfizo, mereció, de una manera tan cumplida y sobreabundante, que bastará para redimir infinitos mundos, siendo infinita la majestad de la Persona que satisfizo.
Pero ¡De que te aprovechará de que Jesucristo viviera treinta y tres años entre los hombres, enseñara la moral más pura y sublime, comprobara su divinidad con estupendos milagros, y vertiera su Sangre por nosotros, si resucitando al tercer día, como lo predijo y fundando la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, no perpetuará su grandiosa obra hasta el fin del mundo! La perpetuó en efecto; pues cuarenta días después de la Ascensión de Cristo a los cielos, descendió el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego sobre los Apóstoles: y la Iglesia, es decir, la congregación de fieles Católicos, cuya cabeza visible es Pedro y los legítimos sucesores, los pontífices romanos, fue propagada y establecida por todo el mundo por doce rudos y pobres pescadores (los Apóstoles) que confundieron a los sabios y poderosos del siglo; y esta Iglesia está sostenida a pesar de las más crueles persecuciones, sellada con la sangre de dieciocho millones de mártires, a despecho de la impiedad de los emperadores romanos seducidos siempre por la sinagoga de Satanás, de la envidia y de todas las pasiones, permanece después de veinte siglos siempre victoriosa y subsiste inalterable con aquella misma fe, pureza de doctrina y santidad de costumbre con que salió de las manos de su Divino Fundador Jesucristo Nuestro Dios y Señor.
Salud, Iglesia Santa: bien se ve que no te sostienen auxilios humanos, sino el brazo del Todopoderoso; no estás fundada sobre la arena movediza de promesas o teorías humanas, sino sobre la firme roca de la Eterna Verdad.

Salud, Iglesia Católica, figurada por el Arca de Noé, fuera de la cual no hubo salvación para nadie durante el diluvio universal. Miembros tuyos somos los que militamos bajo tu estandarte en la tierra, los Santos que triunfan en el Cielo, y las almas que se purifican en el Purgatorio. Y con tan estrechos lazos unes a tus miembros, que en virtud de la comunión de los Santos, nosotros con oraciones y sufragios podemos aliviar a las benditas almas de todos nuestros seres queridos que están en el Purgatorio, esperando salir para gozar de Dios por toda la eternidad y los Santos que con su poderosa intercesión pueden socorrernos desde el cielo.
Salud, Iglesia divina, columna, fundamento y única depositaria de la Verdad: única que en los Santos Sacramentos posees medios de eficacia infinita para salvarme ¡Oh! ¡Y cuánto te desvelas por mi santificación y eterna felicidad! Nací y borrándome la culpa original y comunicándome un ser divino, me hiciste por el Bautismo hijo de Dios y heredero del Cielo. Crecí y fortaleciéndome con las gracias y dones del Espíritu Santo en la Confirmación y me hiciste soldado de Cristo; me alimentas en la Sagrada Eucaristía con el Cuerpo de Jesús; con ternura me sanas en el consolador tribunal de la Penitencia con la Confesión y cuando luche en la agonía de la muerte y con el enemigo infernal, entonces más consoladora que nunca, me darás con la Extremaunción, salud, si es de mi conveniencia, purificándome de las reliquias del pecado y me conducirás al tribunal del Juez Supremo. Y no contenta con prodigarme a mí tantos favores, lo extiendes a todo el mundo y los perpetúas hasta la consumación de los siglos, ya creando por medio del Orden Sagrado sacerdotes idóneos que dispensen los Sacramentos y ejerzan dignamente las sagradas ceremonias religiosas; ya con el Sacramento del Matrimonio dando al mundo dignos padres de familias, que, educando cristianamente a sus hijos, glorifiquen a Dios y conserven la sociedad.

¡Que bella y consoladora es la Religión! ¡Que digno son de compasión los que no la conocen, o conociéndola y admirándola no tienen valor para conformar su conducta con la sublime doctrina que Ella nos enseña! ¡Oh! Séquese mi mano derecha, si me olvidare de Tí; péguese mi lengua al paladar, si no me acordare de Tí Sacrosanta Iglesia Católica Apostólica Romana, Unica Arca de Salvación

DE LA REFORMA A LA REACCIÓN ... El masón Bernardino Rivadavia abrió el camino al anticatolicismo

Mucha tinta ha corrido sobre la Reforma y la intencionalidad del Ministro. ¿Fue don Bernardino un masón conspicuo y volteriano a la criolla? ¿Fue un hereje, un "hugonote", como lo apostrofaba Juan Manuel de Rosas? ¿O acaso su Reforma fue tan sólo un conjunto de medidas regalistas (en referencia a la doctrina que pretende subordinar la Iglesia a la autoridad del Estado), que de ningún modo puede ser caracterizada como anticristiana?
No caben aquí hermenéuticas ideológicas, sólo basta ceñirse a los hechos que demuestran que el objeto de la Reforma fue oprimir a la Iglesia y de yapa quedarse con sus bienes. Esta Ley fue el primer paso del liberalismo argentino en la imposición de un laicismo ideológico en abierta pugna con la tradición hispano-católica del país. Fue el puntapié inicial de un largo proceso que continuó en las leyes laicistas del "ochentismo" y que, como resulta evidente, no ha terminado. Y justamente en virtud de los agrios frutos de esa Reforma se comprende la enérgica reacción desatada tanto desde lo militar como de lo eclesiástico.

REACCION ARMADA
La Reforma encontró una inesperada respuesta militar, jalonada por varios episodios: desde el "Motín de Tagle" -liderado por Gregorio García Tagle- hasta la "Revolución de los Apostólicos" de Domingo Achega, Ambrosio de Lezica y Rufino Bauzá. En esta última, acaecida el 20 de marzo de 1823, unos doscientos hombres -civiles, militares y sacerdotes a modo de capellanes- irrumpieron en la plaza de la Victoria al grito de "¡Viva la religión! ¡Mueran los herejes!".
Fue un entrevero breve pues los soldados enviados por Rivadavia, al mando de Manuel Dorrego, dispersaron a las "tropas de la Fe" tras un violento tiroteo. Luego del combate el resentido Ministro mandó fusilar a todos los líderes y sólo salvó la vida Tagle que pudo escapar merced a la generosidad de Dorrego.
Pero la reacción contrarreformista fue también provinciana. Además de conatos en Santa Fe y Córdoba, la mayor resistencia se vio en San Juan, donde el gobernador Salvador María del Carril (más tarde autor intelectual del fusilamiento de Dorrego) imitó a Rivadavia sancionando su "Carta de Mayo", una constitución tan anticristiana como la ley porteña. No obstante, el liberal gobernante no había previsto la reacción católica que tuvo tal envergadura que el gobierno de Mendoza debió enviar un ejército para aplacarla. En la batalla de Rinconada del Pocito fue vencida la resistencia cristiana -cuyas tropas habían cambiado la bandera nacional por la de las Cruzadas, con la Cruz de Jerusalén- aunque del Carril finalmente renunció y se marchó a Buenos Aires.
Esas reacciones políticas y militares preludiaron la defensa de la Iglesia en la "Santa Federación" cuyo ejemplo eminente fue Facundo Quiroga y su terrible consigna: "¡Religión o muerte!"

Fray Francisco de Paula Castañeda
SIN TIBIEZAS
Al fin fue la propia Iglesia la que le salió al paso a la Reforma, y lo hizo con sacerdotes de probada valía como Francisco de Castañeda y el muy docto Mariano Medrano, Provisor del Cabildo Eclesiástico, la máxima autoridad eclesiástica del obispado de Buenos Aires, con sede vacante tras la muerte de Lué y Riega.
Al sancionarse la Reforma el Padre Castañeda estaba recién llegado a Buenos Aires, luego de una temporada de exilio impuesto por el propio Rivadavia, siempre por sus escritos considerados "agraviantes para el Estado, subversivos, incendiarios, criminales y abusivos de la libertad de escribir". Pero no se amilanó el buen fraile y tan pronto conoció las características de la mentada Ley del Clero, desató el Buen Combate desde los diarios Doña María Retazos, el Desengañador Gauchipolítico, Paralipomenom y el Despertador Teofilantrópico. A través de esas agudas páginas Castañeda la emprendió contra el gobernador, los ministros, la Legislatura y, por supuesto, Rivadavia. Todos conocieron su "santa furia", como dijo en su día Arturo Capdevila.
Frente a los golpes literarios del fraile, la vocería rentada de la Reforma recayó en Juan Cruz Varela que desde su periódico El Centinela se dedicó a vituperar e insultar sin límite al P. Castañeda.
Finalmente, tras largos combates periodísticos, y poco antes de otra condena de destierro, Castañeda se exilió en Montevideo para continuar allí su irrefrenable obra periodística y sacerdotal.
La reacción antirreformista continuó con Mariano Medrano, que dirigió una larga carta a la Asamblea de Representantes en la que increpaba a quienes imponían una ley con "el atroz objeto de coartar la autoridad independiente de la Iglesia, debilitarla y anonadarla hasta el término de establecer una nueva religión puramente humana".
"¡Hipócritas! -fustigaba Medrano- Destruís los establecimientos todos de la piedad; os apoderáis de los fondos que sostienen el culto, ¿y os llamáis reformadores?".
El prelado entendió el interés rentístico de los reformistas pero reconoció que el objetivo final era la destrucción de la Iglesia. Y así lo dijo, sin tibiezas: "No, no me alucinareis; no alucinareis al pueblo. Felizmente, él y yo estamos prevenidos de Vuestra mala fe, de Vuestra traición (...) No, no tendréis el consuelo de enterrar a la Iglesia y hacerle su epitafio. Sí, a pesar de Vuestro odio furioso, la Iglesia subsistirá; la santa religión de nuestros padres no nos abandonará y la fe triunfará de Vuestro sacrílego orgullo y necia vanidad".
La valiente carta le valió a Medrano la expulsión del Cabildo eclesiástico, aunque más tarde recibió el apoyo del Papa Gregorio XVI que lo nombró Obispo de Buenos Aires.
Por su parte Rivadavia -el "hombre que se adelantó a su tiempo"- fue luego gobernador, Presidente de dudosa legitimidad y protagonista de una larga serie de negociados económicos y diplomáticos (como la vergonzosa "paz" con el Brasil) que lo llevaron a alejarse y morir exiliado. Sin embargo, como dijo alguien, Rivadavia "además de dejar el Sillón, dejó el libreto".
Visto en: http://www.laprensa.com.ar

EN LA SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

Hoy es un buen día para reflexionar todo el bien espiritual y material que por intercesión de los santos hemos obtenido y tenemos hasta el día de hoy, pues los santos que desearon la Gloria de Dios desde aquí en la tierra lo siguen deseando en la visión beatifica, y comparten el mismo deseo de Nuestro Señor Jesucristo de que todos los hombres se salven, que todos los hombres glorifiquen a Nuestro Señor.

La Iglesia ha instituido la Fiesta de Todos los santos por las siguientes razones:

1.- Para alabar y agradecer al Señor la merced que hizo a sus siervos, santificándolos en la tierra y coronándolos de gloria en el cielo.
2.- Para honrar en este día aun a los Santos de que no se hace fiesta particular durante el año.
3.- Para procurarnos mayores gracias multiplicando los intercesores.
4.- Para reparar en este día las faltas que en el transcurso del año hayamos cometido en las fiestas particulares de los Santos.
5.- Para animarnos más a la virtud con los ejemplos de tantos Santos de toda edad, sexo y condición, y con la memoria de la recompensa que gozan en el cielo.

Es importante este día para detenernos a pensar en todo el bien que Dios ha dado a la humanidad por medio de tantos hombres y mujeres que fieles a la voluntad de Dios, fieles a su amor fueron testigos del Reino del Señor. La cantidad de santos, santas y mártires que dejaron una huella tan profunda en su paso por esta tierra que ni el tiempo ni los cambios de generaciones han podido borrar. Y si decimos que es de todos los Santos es porque también celebramos a tantos Santos y Mártires que Dios a querido tener en el anonimato, y que nosotros no conocemos por su nombre pero sabemos por la fe que están dando gloria a Dios.
Celebremos con gozo este día, y pidámosle a Dios Nuestro Señor nos conceda disfrutar en esta tierra de la protección de sus santos y que un día nos conceda estar con ellos para glorificarlo en su eternidad.

Que Santa María Reina de los santos nos conceda la alegría de servir con humildad a Dios esta tierra para verle y gozarle en la vida eterna.


2 DE NOVIEMBRE CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS.






Después de la Misa vespertina de difuntos, se procedió a la bendición de la imagen de la Sta. Faz de Nuestro Señor que fue colocada en el atrio de nuestra Capilla Virgen de Luján y donada por la Sra. María Paula Dani de Murgia In memoriam de su padre Juan Dani.










REFLEXIONES SOBRE EL "PENSAMIENTO ÚNICO"... UN INTERESANTÍSIMO ARTÍCULO QUE NOS AYUDARÁ A COMPRENDER EL PORQUÉ NOS PASA, LO QUE NOS PASA.

“La verdad genera odio; por esto algunos, para no incurrir en el odio de los que le escuchan, velan su boca con el manto del silencio. Si predicaran la verdad, como la verdad misma exige y la divina Escritura abiertamente impone, incurrirían en el odio de las personas mundanas, que acabarían por expulsarlos de sus ambientes. Pero, como caminamos según la mentalidad de los mundanos, temen escandalizarlos, mientras que no se debe nunca faltar a la verdad, ni siquiera a costa de escándalo”.
Se están destruyendo las bases de la vida ética: los valores cristianos, la familia, el Estado soberano, la escuela. Desaparece el Estado como estructura que tutela el bien común y, con la normalización de las parejas homosexuales, desaparecen las figuras del padre y de la madre y, por tanto, la familia. Son considerados enemigos todos aquellos que osan oponer los valores éticos cristianos de la vida pública.
La batalla contra la verdad emplea fuerzas tan grandes que impiden a las pocas personas “no contagiadas” que se organicen y formen un movimiento compacto y consistente. El poder de la Bestia aumenta con cada ataque, ya que el Becerro de Oro, esto es, el sistema financiero internacional, es capaz de financiar cualquier operación. Los instrumentos monetarios utilizados para el control global son claramente adeudados a la colectividad.
El Becerro de Oro, para mantener su sistema de beneficio, necesita, sin embargo, imponer el pensamiento totalitario, eliminando todo vínculo moral, espiritual y cultural, de manera que nos convierta a todos en ignorantes, llenos de caprichos y carentes de toda responsabilidad hacia el mundo exterior. El pensamiento único globalizado – con sus promotores, arquitectos, vigilantes – sirve para hacer previsibles y controlables los comportamientos sociales.
El hombre de hoy está cada vez más animalizado y globalizado, al haber elegido aceptar la estupidización televisiva y obedecer a los dictámenes del pensamiento único “políticamente correcto”.
Muchos tienen ya una consciencia de la realidad de “dibujos animados”. No tienen la mínima idea de cómo los gobiernos, los bancos y todas las instituciones están controladas para subvertir el orden natural y espiritual querido por Dios. Se piensa todavía que los telediarios y los periódicos son pozos de ciencia y verdad, exentos de conflictos de intereses y de intentos propagandísticos. No existe la mínima consciencia de que los medios son el instrumento de propaganda utilizado para manipular la percepción pública de actuaciones gubernamentales y económicas, para consolidar un sistema que va completamente contra las leyes de Dios. Todo ello es claramente reforzado por instituciones educativas y escolares, en las que se asimila un saber creado para distraer de la comprensión de lo que está sucediendo.
Demasiadas personas piensan que la realidad comienza y termina exactamente donde se les ha hecho creer. Pero, como nos amonestó Séneca:
“No existe persona más esclava que quien se cree libre”.
La verdad es que vivimos en un “sistema de poder” corrupto, que, por medio del uso de actuaciones difícilmente opinables, por ser sostenidas por motivos “aparentemente coherentes”, nos dirige por caminos decididos por arriba por los Venerables Hermanos Iluminados, los “Caballeros de la Mesa Puesta”, al servicio del Gran Arquitecto de los Repartos y de los Comederos.
La “dictadura del pensamiento único” es la evolución de los antiguos sistemas totalitarios. Para convencer o conquistar no es necesario recurrir a los métodos autoritarios de un tiempo; por medio del control de los medios de comunicación se crean opiniones mayoritarias. Los descubrimientos en el campo de la psicología cognitiva han permitido la creación de técnicas de manipulación sofisticadas que tienen en los “Spin Doctors” sus figuras de referencia. Son los Spin Doctors los que, actuando en el interior de las instituciones como consultores o asistentes de políticos, dictan la agenda de los medios de comunicación.
La neo-lengua del “pensamiento único”, análoga a la orweliana, invierte el significado de las palabras. Ridiculiza, aísla, reprime toda forma de pensamiento divergente de la “ortodoxia”, sin utilizar argumentos racionales, sino simplemente mediante acusaciones y eslóganes prefabricados.
Para dirigir según los planes el curso de la transformación de la sociedad, se han construido “creencias protegidas” continuamente reforzadas en los telediarios; algunas de las más recurrentes son: impuestos, deuda pública, inmigración. Estas “creencias protegidas” son utilizadas por los vasallos del poder mundialista para determinar la forma de la sociedad porque, como afirmaba Pío XII:
“De la forma dada a la Sociedad, según esté de acuerdo o no con las Leyes divinas, depende el bien o el mal de las almas”. 
Como preveía Orwel, hoy son las masas las que defienden las “mentiras oficiales”. Es suficiente apagar la televisión y encender el cerebro para comprender sobre qué bases se apoyan. Basta un poco de espíritu crítico para ver la mentira tecnocrática según la cual lo que sucede en política y economía es demasiado difícil de comprender.
Basta poco para comprender que la tarea de las “instituciones legítimas” debería ser la de emitir moneda, no de sustraérsela al pueblo para dársela a los banqueros privados, haciendo pagar, como han pagado los italianos, dos billones de euros de “intereses de deuda”. Basta poco para comprender que la así llamada “deuda pública” es una superestructura creada por la concesión de la soberanía monetaria a los banqueros privados, lo cual sucede cuando se sustituye una moneda de Estado por una moneda privada como el Euro. Basta poco para comprender que justificar la inmigración como medio para compensar el descenso demográfico es una mentira: en vez de gastar 45 euros al día por cada africano que entra en Italia, bastaría con dar 45 euros al día a cada pareja italiana que tenga un hijo…
Si no se hace el esfuerzo de apagar el televisor y de encender el cerebro, se corre el riesgo de volverse como la mayor parte de la gente, que se “abreva” en la televisión confiando en los periodistas telegénicos de moda, puestos allí aposta para organizar el pensamiento colectivo.
Desgraciadamente, la población, además de adaptarse al “pensamiento único”, tiende también a acostumbrarse a la inmoralidad del poder, ya que pensar en la injusticia que se sufre es demasiado doloroso. La dimensión de la batalla espiritual es imponente y no es posible llevarla sin la verdadera fe cristiana; esto es, la que no ha sido mutilada por el espíritu innovador de la Iglesia “emancipada”, que, en vez de convertir al mundo al Evangelio, prefiere “adaptar” el Evangelio al mundo moderno.
“No puede pasarse por alto el espectáculo miserando de un mundo en descomposición por la ruina, actuada en él, de las fundamentales estructuras morales de la vida... No podemos, sin embargo, no advertir la creciente marea de culpas privadas y públicas, que intenta sumergir a las almas en el fango y subvertir todos los sanos ordenamientos sociales. Como todo tiempo tiene una impronta propia que sella sus obras, así nuestra edad, en su misma culpabilidad, se distingue por indicadores como los siglos pasados no vieron quizá nunca igualmente reunidos."

El Último Domingo de Octubre FIESTA DE CRISTO REY Año Litúrgico - Dom Prospero Gueranger (Fotos tomadas este último Domingo de Octubre en nuestra Capilla de Vedia Bs.As.)

EL LAICISMO. — La Iglesia quiere que pensemos hoy en las consecuencias de este llamamiento Universal a la fe de Cristo. Las naciones, en conjunto, se han convertido al Señor, que las trajo, con los acontecimientos sobrenaturales, los beneficios de una civilización completamente desconocida del mundo antiguo. Pero, desgraciadamente, hace ya dos siglos que un error sumamente pernicioso destroza a todas las naciones, a Francia particularmente: el laicismo. Consiste éste en la negación de los derechos de Dios y de Nuestro Señor Jesucristo sobre toda la sociedad humana, tanto en la vida privada y familiar, como en la vida social y política. Los propagadores de esta herejía han repetido el grito de
los Judíos deicidas: No queremos que reine sobre nosotros. Y con toda la habilidad, tenacidad y audacia de los hijos de las tinieblas, se han esforzado por echar a Cristo de todas partes. Han declarado inmoral a la vida religiosa y expulsado a los religiosos; han intentado imponer a la Iglesia, aunque inútilmente, una constitución cismática; han decretado la separación de la Iglesia y del Estado y han negado a la sociedad civil la obligación de ayudar a los hombres a conquistar los bienes eternos; han introducido el desorden en la familia con la ley del divorcio, han suprimido los crucifijos en los tribunales, hospitales y escuelas. Y, finalmente, han declarado intangibles sus leyes y han hecho del Estado un Dios.

RAZÓN DE ESTA FIESTA. — Frente "a esta peste de nuestros días" los Papas no han cesado de levantar su voz. Pero, como la plaga iba en aumento, Pío XI quiso aprovechar el año jubilar para recordar solemnemente al mundo por la Encíclica Quas primas del 11 de diciembre de 1925, el completo y absoluto poder de Cristo, Hijo de Dios", Rey inmortal de los siglos, sobre todos los hombres y sobre todos los pueblos de todos los tiempos. Además, para que esta doctrina tan necesaria no se olvidase demasiado pronto, instituyó en honor de su reinado universal una fiesta litúrgica que fuese a la vez memorial solemne y reparación de esa apostasía de las naciones y de los individuos, que se afanan por manifestarse en la doctrina y en los hechos en nombre del laicismo contemporáneo. Finalmente, el Sumo Pontífice prescribió para esta misma solemnidad la renovación de la consagración del género humano al Sagrado Corazón.
Los fieles encontrarán en el Breviario o simplemente en el Misal, la doctrina de la Iglesia sobre el reinado social de Cristo y fórmulas incomparables de oraciones de alabanza, de reparación y de petición que pueden dirigirle en esta fiesta. Pero esta enseñanza en toda su amplitud se halla expuesta en la Encíclica del Papa. Nos contentaremos con dar un resumen, invitando a los lectores que acudan al texto original para que, reconociendo los derechos del Señor, arrojen el veneno del laicismo y se lleguen con confianza al Corazón de Jesús, cuyo reinado es de amor y de misericordia.

TRIPLE REINADO. — En la Encíclica verán en qué sentido Cristo es Rey de las inteligencias, de los corazones y de las voluntades; quiénes son los súbditos de este Rey, el triple poder incluido en su dignidad regia y la naturaleza espiritual de su reinado.
"Ya está en uso desde hace mucho tiempo el atribuir a Cristo en un sentido metafórico el título de Rey, por razón de la excelencia y eminencia singulares de sus perfecciones, por las cuales sobrepuja a toda criatura. Y nos expresamos de ese modo para afirmar que es el Rey que las inteligencias humanas, no tanto por la penetración de su inteligencia humana y la extensión de su ciencia, cuanto porque es la misma Verdad y los mortales necesitan buscar en él la verdad y aceptarla con obediencia. Se le llama Rey de las voluntades, no sólo porque a la santidad absoluta de su voluntad divina corresponden la integridad y la sumisión perfecta de su voluntad humana, sino también porque, mediante el impulso y la inspiración de su gracia, somete a Sí nuestra libre voluntad, con lo que viene nuestro ardor a inflamarse para acciones nobilísimas. A Cristo se le reconoce finalmente como Rey de los corazones, a causa de su caridad, que excede a todo conocimiento y de su mansedumbre y bondad, que atraen a las almas; y en efecto, no ha habido hombre alguno hasta hoy que haya sido amado como Jesucristo por todo el género humano, ni tampoco se verá en lo porvenir.

LA DIGNIDAD REGIA, UNA CONSECUENCIA DE LA UNIÓN HIPOSTÁTICA. — "Pero, avanzando un poco más en nuestro tema, cada cual puede echar de ver que el nombre y poder de Rey convienen a Cristo en el sentido propio de la palabra; se dice de Cristo que recibió de su Padre el poder, el honor y la dignidad regia en cuanto hombre, pues el Verbo de Dios, que con el Padre posee una misma sustancia, no puede menos de poseer todo en común con su Padre y, por consiguiente, el imperio supremo y absoluto sobre todo lo creado. La dignidad regia de Cristo se funda en la unión admirable que llamamos unión hipostática. Por consiguiente: los ángeles y los hombres tienen que adorar a Cristo en cuanto es Dios, pero tienen que obedecer y exteriorizar su sumisión también a sus mandatos en cuanto hombre, es decir que, por el solo título de la unión hipostática, a Jesucristo se le dio poder sobre todas las criaturas...

LA TRIPLE POTESTAD.— "La dignidad regia de Cristo lleva consigo un triple poder: legislativo, judicial y ejecutivo y sin él no se puede concebir aquélla. Los Evangelios no se contentan con afirmarnos que Cristo ratificó algunas leyes, nos le presentan también dictando otras nuevas... Jesús declara además que el Padre le otorgó el poder judicial... Este poder judicial implica el derecho de decretar para los hombres, penas y recompensas, aun en esta vida. Y, por fin, también tenemos que atribuir a Cristo el poder ejecutivo, dado que es de necesidad para todos la obligación de obedecer a sus órdenes, y que ha establecido algunas penas de las que no se librará ningún culpable.

CARÁCTER DEL REINADO DE CRISTO. — " Que el reinado de Cristo ha de ser en cierto sentido principalmente espiritual y referirse a las cosas espirituales... Nuestro Señor Jesucristo lo confirmó con su modo de obrar... Ante Pilatos declara que su reino no es de este mundo. En el Evangelio se nos muestra su reino como reino en el que nos preparamos a entrar por la fe y el bautismo... El Salvador no opone su reino más que al reino de Satanás y al poder de las tinieblas. Exige a sus discípulos desasirse de las riquezas y de todos los bienes terrenos, practicar la mansedumbre, tener hambre y sed de la justicia, pero también renunciarse y llevar cada cual su cruz. Como Jesucristo en cuanto Redentor compró a la Iglesia con el precio de su sangre y, en cuanto Sacerdote, se ofrece a sí mismo perpetuamente en sacrificio por los pecados del mundo, ¿quién no echará de ver que su dignidad regia tiene que participar del carácter espiritual de estas dos funciones de Sacerdote y de Redentor?
"Con todo, no se podría negar, sin cometer un grave error, que el reinado de Cristo-hombre se extiende también a las cosas civiles, puesto que recibió de su Padre un dominio absoluto, de tal modo que abarca todas las cosas creadas y todas están sometidas a su imperio..."



RESPUESTA A DOS COMUNES OBJECIONES

Es decir, el fin de la Creación es la Encarnación del Verbo, por Quien hizo a Adán a “imagen” del Verbo Encarnado y “semejante” a El, en cuanto inmediatamente de creado fue elevado al orden sobrenatural. Adán nunca estuvo en estado de pura creatura, y evidentemente junto con los dones naturales, por ejemplo de ciencia infusa, le dio los dones sobrenaturales,a través de los cuales no le estaría oculta la futura Encarnación del Verbo, “por Quien y para Quien fueron creadas todas las cosas que existen”, dice San Pablo, y El es siempre “el Primero” en las intenciones divinas (ver Colosenses), las cuales no cambian por un motivo externo a Su Voluntad, como es el pecado de Adán, sino que Su Sabiduría y Bondad, hacen que la Encarnación del verbo sea PASIBLE, asumiendo en unión hipostática una naturaleza humana completa, pero exenta del pecado, por lo cual tampoco cambia la creación de la Virgen María en Gracia desde su Concepción Inmaculada, pues desde toda la eternidad estaba pensada y querida como la Madre del verbo Encarnado, que sin el pecado de Adán se hubiera encarnado igual en sus purísimas entrañas para ser Rey de la Creación: Principio, Centro y Fin del Universo creado, en el orden de la naturaleza, de la Gracia y de la Gloria. El que ocupa el “lugar” central en las intenciones divinas de la Creación SIEMPRE es Jesucristo, no Adán, y sea por Misericordia o por Justicia los designios de Dios no cambian porque es Inmutable en Su pensar y en Su querer, o sea que lo que piensa y quiere, lo piensa y quiere eternamente, y todo el acontecer de los hijos de Adán tienen por único fin la exaltación y el honor de Jesucristo, parte por Misericordia, parte por Justicia.
Dios es Causa Primera de todas las cosas, los hombres somos causas segundas en orden a la salvación o a la condenación: O Abel o Caín, o Judas o San Pedro. Puesta la caída, puesto el remedio: la elección es voluntaria.
Jesucristo y la Iglesia “forman parte” del mismo decreto de predestinación: en la Mente divina son inseparables: es por la Iglesia -depositaria de la Gracia- por quien los hombres volvemos a adquirir la “semejanza” con el Verbo Encarnado. Siempre habrá Iglesia indefectible, Esposa del Cordero “sin mancha ni arruga”, la cual hoy como siempre sigue siendo la única “arca de salvación”. La Iglesia Católica no puede fenecer ni las “puertas del Infierno prevalecer contra Ella” porque Jesucristo Resucitó, es en el Verbo Resucitado en Quien se cumplen las Promesas divinas de perpetuidad de la Iglesia, que NUNCA acabará. La vacancia de la Sede transitoria no es obstáculo para que Dios siga -como siempre- derramando sus Gracias sobre sus hijos.
Yo le pregunto: ¿Por qué en medio de esta Apostasía algunos hombres permanecen firmes y otros no? ¿En quién hay que buscar la causa de esta defección en la Fe?
Dijimos que Dios no cambia. la Iglesia de Jesucristo tampoco.
El Infierno no tiene poder para prevalecer sobre la Iglesia, ni Satanás para torcer las intenciones divinas. ¿Por qué Noé y su familia permanecieron fieles, mientras que el diluvio acabó con los infieles? ¿Alguien puede culpar a Dios -cuyas intenciones de salvación no cambian- si el hombre decide no someterse -como creatura, como ser dependiente, como ser contingente- a los Designios divinos?
Ninguno de nosotros puede afirmar con absoluta certeza acerca de la condenación eterna de alguien, aunque sabemos que hay quienes se condenan. Aquí entran en juego -no la Voluntad de Dios inmutable que quiere que todos los hombres se salven- sino la libre voluntad del hombre en subordinarse a lo que Dios ha revelado para salvarse. El “Camino, la Verdad y la Vida” está en Jesucristo, El ha manifestado cuál es la Voluntad de Dios. La ignorancia INCULPABLE es redimible, la Apostasía -que es la pertinacia de la voluntad en permanecer en el error conocido- no. Es el hombre que soberbiamente -como en el Paraíso- quiere ocupar el lugar de Dios, y decidir acerca de si lo que Dios ha revelado -por el Verbo Encarnado- se debe cumplir o no.
El que se sale de los designios divinos es el hombre, y eso si es voluntario no tiene más remedio, porque la Redención ya la hizo, y es el hombre quien debe aplicarla para salvarse, como dice San Pablo: “Cumplo en mí lo que falta a la redención de Jesucristo”, no porque esté incompleta, sino porque el hombre debe apropiársela para salvarse.
¿Cómo se sale de esta situación? De modo personal e individual, permaneciendo firmes y fuertes en la Fe, sin perder la Gracia que Dios no niega a sus hijos.
De modo corporativo, o como Cuerpo, trabajando con los medios a nuestro alcance para que la Iglesia Católica tenga Cabeza Visible, para ser como “ejército formado en batalla” para darle combate a la Apostasía. ¡ Dios lo quiere ! Otros “remedios” no existen.